LA CREMA QUE USAS PODRÍA ESTAR ENVENENÁNDOTE

Nos prometen una piel perfecta, pero nos llenan de químicos y plásticos. Descubre lo que nadie te cuenta sobre la cosmética convencional.

Mujer aplicando crema en sus manos

¿Hasta cuándo vamos a seguir poniéndonos en la piel lo que jamás estaría en nuestro plato? 

Porque sí, aunque nadie lo dice así de claro, la realidad es que cada día nos embadurnamos con cócteles químicos, cargados de ingredientes que nuestra piel no ha pedido y nuestro cuerpo tampoco necesita. 

Y lo peor de todo es que lo hacemos sin sospechar que, mientras nos prometen “luminosidad”, “juventud eterna” y “piel de  seda”, nos están colando ingredientes que poco tienen que ver con el cuidado real.

Hablemos sin rodeos. Parabenos, ftalatos, siliconas, formaldehído, PEG, sulfatos, alquitrán, nanopartículas sintéticas… Si te suena a trabalenguas impronunciable, tranquila, no es culpa tuya. Es el lenguaje habitual de la cosmética convencional que además no está ahí por casualidad. Estos ingredientes se usan porque son baratos, fáciles de formular, aguantan años en una estantería y, de paso, hacen que sientas que tu piel está más bella aunque por dentro esté gritando auxilio.

Pero ojo, que aquí no solo estamos hablando de tu piel. Porque la cosmética tóxica no solo se queda en tu baño. ¿Sabías que cada año se fabrican más de 2 billones de envases de plástico de un solo uso para productos cosméticos? 2 billones. No son dos millones, ni doscientos millones ¡¡¡Billones!!!

Envases que, cómo no, terminan en vertederos, mares y ríos, rompiendo los ecosistemas y colándose después en los peces, agua, en la sal que usas para cocinar y, finalmente, de vuelta a ti. Un círculo precioso ¿verdad?

Por si fuera poco, la industria cosmética también libera al medio ambiente más de 500 millones de sustancias tóxicas cada año. Microplásticos, residuos químicos, aguas contaminadas… Todo mientras nosotros seguimos aplicándonos religiosamente esa crema estupenda que nos han vendido, antes de dormir, creyendo que así estamos haciendo lo mejor para nuestra piel.

Restos de plásticos en el mar

 

¿Nos merece la pena? ¿De verdad seguimos creyendo que no hay alternativa?

Pues sí la hay. Y no hace falta irse al fin del mundo o a marcas que sólo pueden permitirse pocos bolsillos. En Esencia de Alda, llevamos desde 2022 demostrando que otra cosmética es posible. Una que no plastifica tu piel, no intoxica tu cuerpo y no destroce el planeta por el camino. Porque, seamos sinceras, belleza sin salud no es belleza y belleza a costa del medio ambiente tampoco.

Imagínate una rutina de cuidado donde sabes exactamente qué te pones. Texturas deliciosas, aromas reales (nada de “fragancia sintética con olor a no se sabe qué”). Fórmulas que nutren de verdad y además sin crueldad animal, sin plásticos, sin residuos innecesarios y fabricadas de forma local. Suena bien, ¿no?

Pues eso es exactamente Esencia de Alda. Cosmética vegana, ecológica, sostenible y sin trampas. Porque ya está bien de seguir siendo cómplices de una industria que mueve más de 353.000 millones de euros al año a costa de nuestra salud y del planeta.

La buena noticia es que no hace falta ser experta para empezar a cambiar. Solo hace falta tener ganas de mirar más allá de la publicidad bonita y empezar a leer etiquetas con un poco de sentido crítico. Si no entiendes los ingredientes, si la lista parece sacada de un manual de química avanzada, si ves la palabra “fragancia” sin más explicación… huye. Busca fórmulas limpias, honestas y hechas desde el respeto, no solo para tu piel, también para todo lo que te rodea.

Porque sí, cuidar de ti es importante, pero cuidar de ti mientras cuidas del planeta es mucho mejor. Y la cosmética ecológica, vegana y sin tóxicos no solo existe, sino que está más viva que nunca.

¿Te animas a conocernos?

Bienvenidos al lado real y honesto de la cosmética. Bienvenidos a Esencia de Alda.

 

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